Excavadora conquista clientes peruanos: de la prueba de manejo al acuerdo
En Perú, los trabajadores de la construcción no necesitan cualquier excavadora. Necesitan máquinas capaces de soportar la altitud de los Andes, los vientos salados de la costa y el lodo del Amazonas. Cuando un grupo de clientes peruanos visitó nuestra fábrica, no venían a charlar; querían examinar la máquina a fondo, subirse a la cabina y comprobar si nuestra miniexcavadora podía seguir el ritmo de sus exigentes jornadas laborales. ¿Qué encontraron? Una máquina diseñada no solo para sobrevivir en Perú, sino para rendir al máximo allí. Analicemos su visita, desde la experiencia práctica con los controles hasta cómo estas excavadoras resuelven sus mayores problemas.
1. Excavando: Operadores peruanos prueban la excavadora.
El equipo peruano no estaba allí para ver presentaciones de diapositivas. Querían conducir. Así que arrancamos la miniexcavadora de 3,5 toneladas, les entregamos las llaves y les dejamos que la pusieran a prueba, tal como lo harían en una obra en su país.
Primero, repasamos las revisiones previas al trabajo. Les mostramos cómo abrir el capó, revisar el líquido hidráulico (para que no se congele ni hierva con las fluctuaciones de temperatura de Perú) y apretar los pernos de las orugas (fundamentales para los caminos rocosos de los Andes). Tomaron notas en sus cuadernos; sabían que una revisión de 10 minutos podía evitar una avería de 10 horas en medio de la nada. Luego llegó la parte divertida: mover tierra. La miniexcavadora tiene un sistema de herramientas de cambio rápido: se puede cambiar de un cucharón a un martillo hidráulico en menos de dos minutos. «Perdemos tardes enteras solo cambiando piezas». Cavaron zanjas (como las de riego en Piura), levantaron tuberías de hormigón (imitando proyectos urbanos) e incluso rompieron un montón de rocas (como en las minas). Finalmente, rieron con alegría.
2. Construida para Perú: cómo esta miniexcavadora de orugas supera las peores condiciones climáticas y terrenos del país
Perú no es un lugar fácil para las máquinas. ¿Los Andes? El aire enrarecido reduce drásticamente la potencia del motor. ¿La costa? El viento salino corroe el metal rápidamente. ¿El Amazonas? La lluvia y el lodo lo ensucian todo. Los clientes peruanos querían saber: ¿Puede esta excavadora sobrevivir en nuestro país? Les demostramos exactamente cómo.
Empecemos con las grandes altitudes. En las minas, a 4300 metros de altura, la mayoría de las excavadoras de orugas se vuelven prácticamente inservibles, perdiendo un 30 % de su potencia. ¿La nuestra? Tiene un motor turbo que rinde mejor en el aire enrarecido. La conectamos a un simulador, aumentamos la altitud y le pedimos a Carlos que levantara un bloque de 12 toneladas. «Nuestra máquina actual apenas puede levantar la mitad ahí arriba», dijo asombrado. Esto significa que ya no tendremos que frenar en las carreteras de montaña ni en las minas, lo cual es fundamental para cumplir con los plazos de los proyectos. Ahora bien, la corrosión. La costa de Perú, donde se ubican ciudades como Trujillo, es implacable: la bruma marina corroe el metal. En el Amazonas es aún peor: la humedad es tan densa que las herramientas se oxidan de la noche a la mañana. Nuestra pequeña excavadora de orugas utiliza acero de grado marino, el mismo que se usa en la construcción de barcos. Les hicimos una comparación: una pieza común de excavadora, expuesta a la salinidad durante un mes, estaba cubierta de óxido. ¿La nuestra? Seguía brillando.
“Esto no es una excavadora cualquiera, es una excavadora peruana”. Tenía razón: esta máquina fue construida para su entorno, no para una obra cualquiera.
3. Más que una venta: Cómo nos asociamos con los constructores de Perú
Los clientes no solo querían comprar una pequeña excavadora de 3,5 toneladas. Querían un socio, alguien que estuviera ahí cuando se rompiera una pieza en la selva o cuando su equipo necesitara capacitación. Ahí es donde entramos nosotros.
Primero, la personalización. En Perú, cada proyecto es diferente. Carlos necesitaba una excavadora con una pluma más larga para la minería. María quería una cuchara más pequeña para trabajos en espacios reducidos de la ciudad. Les mostramos cómo podíamos modificar la máquina: sin largas esperas ni costos exorbitantes.
Luego, el apoyo local. “¿Lo peor de comprar en el extranjero? La espera de las piezas”, dijo Carlos. “Una manguera hidráulica rota puede paralizar una mina durante una semana”. Por eso estamos abriendo un almacén de repuestos en Lima, con mangueras, filtros y dientes, todo listo para enviar.
El entrenamiento fue la última pieza. Sus tripulaciones son buenas, pero las máquinas nuevas necesitan nuevas habilidades. "Nuestros muchachos aprenden haciendo, pero ¿un poco de entrenamiento? Los convertirá en profesionales", dijo Carlos. Incluso les dimos un manual en español: ya no tendrán que preocuparse por traducciones confusas.
Al final de la visita, no sólo se dieron la mano, sino que se abrazaron. “Estás en esto con nosotros”. Encargaron tres excavadoras en el lugar, con planes para más.
Si estás en Perú y estás cansado de máquinas que fallan cuando las cosas se ponen difíciles, hablemos. Ven a conocer nuestra fábrica, prueba una excavadora y construyamos algo a la medida de tu trabajo. No solo vendemos equipos, nos asociamos con Perú para construir mejor, más rápido y de forma más inteligente.




